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ARTE


IMPRESIONES DE UN VIAJE POR EL VALLE DEL LOIRA
(El País de los Sueños)

Integrado en el paisaje, entre bosques de cedros y de castaños y en los valle de caudalosos ríos, se erigen los castillos más famosos de Francia.

La historia  y la leyenda van tejiendo la trama de una gesta guerrera: heraldos, caballeros, nobles, reyes y reinas… forman el juego de naipes que se va creando en torno a los castillos. Personaje tales como el poderoso señor feudal Fulk Nerra, el “Halcón Negro”, conde de Anjou (987-1040) reyes como Enrique de Plantagenet – también conde de Anjou – que con el nombre de Enrique II ocupa el trono de Inglaterra: Luís XI, Carlos VIII, Luís XII o Francisco I y reinas como Claudia de Francia, Catalina de Médicis, Ana de Bretaña, Luisa de Saboy … cortesanas como Diana de Poitiers… consejeros o financieros reales que en otros casos reformaron estos castillos como residencias de verano o pabellones de caza.

Como suele ocurrir en muchos países esta proliferación de castillos en el valle de los ríos tiene como objetivo principal la defensa de las tierras conquistadas. Muchos de estos señores feudales los erigían de forma casi diríamos convulsiva para así afianzar sus dominios, por ello, al caballero citado anteriormente Fulk Nerra, aunque fue cruel y temido se le debe la construcción de gran número de castillos franceses.

Mapa del Valle del Loira

Con el paso de los años y los siglos dichos castillos, como ya hemos citado, han contado con ampliaciones y reformas, cambios de planes, variaciones en la línea de la moda arquitectónica, según las épocas, cambio de estilo … etc.  Solamente algunos de ellos conservan su forma original, en la mayor parte de los casos han sufrido notables transformaciones.

Pocas veces el castillo permanece aislado, el pueblo lo rodea e incluso, a veces, lo envuelve peligrosamente restándole perspectiva en medio del paisaje.

Realmente, el que el pueblo englobe al castillo suele ser por dos motivos principales: por aproximarse al lugar defensivo o por todo lo que genera la vida en el castillo: gente que trabaja en él, personas que lo abastecen de las necesidades fungibles: dichos trabajadores a veces vivían en la misma fortaleza y otras en las proximidades con su familia.

Por todo ello, se va creando un núcleo urbano en la mayoría de los casos: pero cuando el castillo permanece aislado nos permite disfrutar mucho más de su belleza.

Son muchos también los que se rodean de enormes jardines y bosques fantásticos, fosos, por los que se puede navegar en frágiles barquitas y en los que nadan ánades y cisnes.

Castillo del Valle del Loira

Viajar al País del Loira es como entrar en el país de los cuentos. Ante nuestros ojos van apareciendo castillos maravillosos de enormes torres coronadas, muchas veces, por chapiteles de pizarra, almenas, bohardillas y diversos modelos de chimeneas que con la variedad de sus módulos consiguen un diseño movido y de fuertes claro-oscuros.

Diversos son los caminos que nos llevan al itinerario previsto, que aunque realmente la ruta puede comenzar en Nantes y llegar hasta Orleáns, hay muchos lugares para el peregrino romántico.

En cada castillo encontraremos una motivación para entusiasmarnos por un determinado personaje, dama o caballero, rey o gentlhombre, héroe o heroína. La sombra de tantas figuras históricas levitan por estos parajes. Leonor de Aquitania, la Doncella de Orleáns, Leonardo da Vinci … etc.

Nuestro itinerario previsto empezó por Saumur, río abajo, en este caso el Loira, fuimos a través de este fértil valle hasta divisar el pueblo, como si de la ilustración de un cuento de hadas se tratara. Pequeñas casitas con tejados de pizarra abohardillados, torres puntiagudas, jardines y a lo lejos el castillo. Aquella visión de sus torres ocre- doradas, rematadas por chapiteles, nos dejó entusiasmados, ¡que belleza!, por un momento recordé una anécdota que no puedo por menos que referir. Visitando en cierta ocasión la Santa Chapele en medio de un conjunto sobrecogedor. etéreo y diáfano donde las vidrieras llegan a su punto álgido, oímos el comentario de un turista que la contemplaba por primera vez “Yo ya no quiero ver nada más, me quedo con esto…”

Castillo de Saumur

Pues al contemplar a lo lejos esa fortaleza ideal, prototipo de todo lo imaginado, recordé la acertada frase de aquel visitante amigo … Atravesamos el puente de piedra y recorriendo la otra orilla llegamos al castillo. Desde cualquier lugar que lo observamos su silueta es verdaderamente preciosa sobre el pódium desde el que se alza, es justamente como nos imaginamos que puede ser el prototipo de castillo medieval francés: torres octogonales. Greca labrada en sus remates, chimeneas y la torre del homenaje clásica – el “Donjon” – y rematando las torres .chapiteles de pizarra.

El germen de este maravilloso castillo medieval tiene lugar en el siglo XII, cuando Geoffroy Plantagenet construye una fortaleza en este mismo lugar, más adelante pasa a ser propiedad de San Luís y de su hermano Carlos y en su paso por diferentes dueños se van realizando transformaciones como la de las torres circulares en poligonales.

Inspiradas en este castillo se han realizado gran número de ilustraciones para libros como las que aparecen en “Les tres Riches Heures du Duc de Berry” en 1410, uno de los manuscritos miniados más bonitos de la época.

También Disney lo adopta para sus ilustraciones como prototipo del castillo francés, con sus torres almenadas, chapiteles cónicos, chimeneas y bohardillas ornamentales.

En la parte alta de la fortaleza está situado el Museo de Artes Ornamentales y Museo Equino, en el que la recopilación e investigación que se realiza sobre el caballo es realmente interesante, comenzando por las representaciones de este animal durante el Paleolítico, con reproducciones de las pinturas rupestres de diversos países, Así como utensilios de hueso y marfil donde aparecen caballos, y lo que resulta interesantísimo, es la forma de enjaezar a los equinos según las diferentes costumbres o necesidades de cada lugar. Los cinco Continentes están representados con una enorme variedad de motivos, sobre todo en los países americanos que tanto han utilizado a este noble animal y ha formado parte de la vida de sus pueblos. Especialmente pintoresco era cuando el caballo era el instrumento de tiro del trineo en las estepas heladas, como por ejemplo de Rusia. Se conservan toda la indumentaria que llevaban los viajeros para protegerse del inhóspito clima  que resulta ser bellísima y con gran influencia oriental debido a su proximidad con Mongolia.

El castillo y la villa Montsorcau se alzan sobre el Loira: este conjunto es en sí una perfecta ilustración como todas estas fortalezas.

Montsorcau encierra una historia trágica en este caso, pues uno de sus dueños, Charles de Chambes, es quien encabeza en Anjou la llamada “matanza de San Bernabé”, que costó la vida a millares de hugonotes y que da pié a la novela de Alejandro Dumas “Dame de Montsorcau”.

Personalmente el encuentro con los lugares que forman parte de la vida y leyenda de la Doncella de Orleáns me entusiasmaron sobre manera por su juventud, su motivación e ilusión por solucionar los acontecimientos políticos que se estaban desarrollando en su país, su visión clara y transparente y también mesiánica con la que decidió actuar pensando siempre en el bien de su querida Francia.

El castillo Montsorcau

En Tours está la fragua en la que recogió las armas Juana de Arco cuando la armaron para la batalla, un letrero gótico en hierro forjado anuncia el lugar que domina la calle Orleáns, conserva intacta su casa gótica con vigas incrustadas en los rojos ladrillos y apuntados tejados.

Toda esta historia real pero increíble comienza también en un castillo sobre el río Vienne. Como ya es sabido Juana, que sufría continuamente por la angustiosa situación que se vivía en su país, tenía visiones que le revelaban lo que debía de hacer para solucionarlo, pero, ¿Quién podía creer en asuntos tan graves y en la Edad Media a una muchacha, a una mujer joven? … Ella, nunca había visto al Defín, por ello la prueba que le ponen para demostrar la veracidad de sus profecías es que en medio de una fiesta de disfraces reconociera al heredero del trono. Esta fiesta tiene lugar en el catillo de Chinón.

La circunstancia histórica tan importante para Francia ha dado un especial significado a esta interesante fortaleza. Desde la orilla opuesta se distingue una muralla que engloba varia torres, es el castillo sobre el río Vienne en el que la joven reconoció al Delfín.

El ambiente general en el que se desarrolla la corta vida de la Doncella, su familia, sus compañeros de arma, los señores de la corte y el Delfín, nos ayudarán a comprender la personalidad y el papel histórico de Juana de Arco.

Varios siglos, como es sabido, dura el conflicto, con un carácter de guerra indefinida, pero que sumía a Francia en la incertidumbre y la desconfianza al no saber qué podía acontecer en un futuro próximo: saqueos, matanzas, incendios … etc. Complicado con guerras civiles y guerras privadas entre reyes y vasallos.

Todo ello en medio de una religión medievalista, envuelta en devociones, a veces multitudinarias donde eran frecuentes en Francia las peregrinaciones a lugares como Mont Saint Michel, San Martín de Tours, Rocamadaur y que también llegaban a España hasta Santiago de Compostela, que era muy visitado. Otra cosa interesante para la población eran los “misterios” que además de representaciones sagradas servían de entretenimiento o diversión en una época tan parca en eventos sobre todo para la gente sencilla, por este motivo los citados “misterios” tenían una gran convocatoria en el pueblo. Por otro lado estaba muy extendido el culto y las reliquias que intervenían en todos los acontecimientos. Las llevaban los caballeros ante de partir para las batallas en el pomo de la espada y las solicitaban reyes y nobles cuando sufrían alguna dolencia: también el “fetichismo” que iba  imperando en todos los ambientes de la época, y algo aún peor, que aunque con otro nombre, había quien practicaba el “vudú”, sobre figurillas de cera con la apariencia del enemigo.

Castillo de Tours

Los grandes males que asolaban a la población como la peste negra, el cólera … etc. Trataban de justificarlas por causas extraordinarias como la aparición de un cometa o imaginarias, como el envenenamiento de las fuentes.

Lo cierto es que la magia negra y el ocultismo estaban cada vez más extendidos y también después de un desastre epidémico el misticismo penitente invadía el ambiente, se flagelaba o aplicaban cilicios para pagar los castigos acaecidos … etc.

Los adivinadores, magos y astrólogos eran llamados continuamente a las cortes europeas y religión y superstición se entremezclaban en un misticismo utilitario.

Situados en el siglo XV, hace ya cuatro siglos que gobierna Francia la dinastía de los Capetos y tres siglos que el país está en guerra contra los ingleses. La inspiración en esta época es brillante para la literatura y para el Arte en general: obras de teatro tan geniales como el “Enrique V” de Shakeaspeare, en las que nos deleita una ambientación medieval, verdaderamente rica en lo que se refiere a vestuario, tocados de damas, revestimiento de los caballeros armados, es una pieza exquisita, como un retablillo caballeresco. Enrique V (1387-1422) aprovecha las luchas internas francesas y exige a Carlos VI territorios del continente lo que le lleva a la guerra con Francia. Por el tratado de Troyes, Enrique se casa con Catalina, hija del rey Carlos y obtiene la regencia de Francia.

Para el pueblo llano el rey era poderoso y estaba ungido con el óleo divino que sirvió para el bautizo de Clodoveo, por lo que se convierte en un personaje sagrado, y si es loco, ineficaz o malo, piensan que toda la culpa la tienen sus “malos consejeros”, como muy bien expresa en “El Burgués de París”.

Juana de ArcoJuana de Arco llega a Chinón en 1429. Como la fecha de su nacimiento es imprecisa, debe de tener aproximadamente 17 años. Sus padres eran campesinos y desde el día que comienza su historia lleva fatalmente en sí misma toda su leyenda.

En repetidas ocasiones Juana habla de las “voces” que le transmiten órdenes  y que todos sus actos obedecen a mandatos de seres divinos. Según las creencias de la época las “voces” o los milagros eran totalmente admitidos como normal.  Ella, Juana, piensa que las “órdenes” y “voces” proceden de personajes determinados como los Arcángeles Miguel y Gabriel y dos Santas del final del siglo III: Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquía.

Durante cuatro o cinco años estas voces venían alentándola para partir hacia la guerra y restaurar el reino de Francia.

Juana va primero a visitar a Carlos II de Lorena y por esos días deciden determinar si realmente la Doncella no está poseída por el demonio para lo cual se realizan dos pruebas. Un exorcismo, que lleva a cabo el cura Fournier y la comprobación de su virginidad en la que intervienen: Yolanda de Aragón – suegra de Carlos II – y las matronas del reino. Juana después de todas estas duras pruebas y de demostrar con qué destreza manejaba la lanza y la espada, expresa su deseo de ser conducida hasta el Delfín y comienza a preparar la partida  desde la región de Lorena hasta el castillo de Chinón.

La pequeña tropa atraviesa el Loira en Gien y entra en la parte del reino que pertenece fiel a su rey Carlos VII. A Orleáns llega la noticia de que una joven ha ido a visitar al Delfín, para lograr terminar con el asedio de esa ciudad y llevar al Delfín a Reims, para ser “consagrado”.

Sobre la primera visita de la Doncella con el Delfín hay varias versiones según los diferentes biógrafos y los relatos del Proceso, pero la más pintoresca es la anteriormente citada en la que la joven descubre al Delfín sin haberlo visto nunca antes de ese momento, se arrodilla ante él y le cuenta su propósito se ir a luchar contra los ingleses.

Mientras reorganizan el pequeño ejército, Juana fue instalada en el castillo y a sus órdenes le pusieron un joven paje.

En la famosa “carta a los ingleses”, ya anuncia la Doncella todos sus propósitos: liberar a Orleáns, recobrar París y expulsar al enemigo de todo el territorio francés.

Aunque la histórica leyenda de Juana de Arco ejerce tanta fascinación sobre quien esto escribe, vamos a dejar Chinón para continuar nuestro camino por las rutas del Loira, ni sin antes recordar como este pueblecillo de cuento, con pequeñas casitas con tejados de pizarra se refleja en las aguas del Vienne plácidamente, meciendo mansamente su historia que es la historia de Francia, por eso al ser tan importante este lugar nos hemos detenido en nuestro camino sin prisa, porque como tantas veces hemos pensado junto a los muros cargados de recuerdos, “si las piedras hablaran …”

Continuando por aquellos castillos que han inspirado a cuentistas y dibujantes nos trasladamos a Ussé.

Su silueta desde la orilla del Loira nos transporta efectivamente a las ilustraciones medievales miniadas de “Les Trés Riches  Heures du Duc de Berry”, como anteriormente citábamos al observar Saumur a lo lejos, y tanto en uno como en otro caso comprendemos perfectamente como Perrault sitúa en un castillo estos la acción de “La Bella Durmiente del Bosque”.

Castillo de Usse

Como tantos otros castillos su verdadera belleza estriba principalmente en la movilidad y variedad de sus elementos. Pináculos, torreones, chimeneas, almenas, bohardillas, chapiteles, todo, en fin, aunque barroco, lejos de parecer recargado, es fantástico … La entrada está flaqueada por dos torres gemelas cilíndricas, como muchos otros castillos, pero personalmente la visión fragmentada de los profusos tejados llenos de entrantes y salientes es la parte que considero más interesante de esta construcción medieval, que, aunque ha sufrido muchas transformaciones a lo largo de los siglos, el resultado actual es francamente interesante.

Langeais . El “Halcón negro” constituye el germen de este castillo en el siglo X en la cima de una empinada colina donde se encuentran los valles del Loira y del Roumer.

Su momento de esplendor se encuentra en el siglo XII, con la coronación de Enrique de Anjou, que pasa a ser de la dinastía Plantagenet  como rey de Inglaterra, al contraer matrimonio con Leonor de Aquitánia. Durante ese periodo, se convierte en una de las fortalezas más interesante de la región.

Pero es en el siglo XV cuando tiene lugar el acontecimiento más importante de su historia, por celebrarse aquí el matrimonio entre Carlos VIII  y Ana de Bretaña ya que con este motivo Bretaña se anexiona a Francia.

Castillo de Langeais

Este contrato matrimonial, totalmente por razones de estado, crea grandes problemas a la política internacional, pues Ana estaba casada por poderes con el Emperador Maximiliano de Austria, y al mismo tiempo, Margarita de Austria, hija del Emperador, estaba prometida a Carlos VIII, e incluso había sido educada en Francia. Esta situación rocambolesca no acaba aquí, pues en el matrimonio entre Carlos VIII y la duquesa Ana existía una clausula, según la cual si Ana de Bretaña enviudaba sin tener herederos, se casaría con el sucesor del rey, hecho éste que ocurrió por lo que Ana contrae segundas nupcias con Luís XII, en el castillo de Langeais, donde se visitan los salones en los que ocurrieron estos eventos.

Al hablar de Ana de Bretaña tenemos que recordar algunos datos interesantes como por ejemplo, que una de las damas que formaba su séquito era Germana de Foix, segunda esposa de Fernando el Católico.

En la catedral de Tours se conserva el maravilloso sepulcro de dos de los hijos de su matrimonio con Luís XII en los que la blandura de ese mármol se humaniza con la perfección de la técnica, los minuciosos detalles de las vestidura de los pequeños, la perfecta ejecución de los encajes y las blondas forman un conjunto tan impresionante que, según cuentan en el lugar, los soldados que durante la guerra mundial tomaron la ciudad de Tours, respetaron esta obra con la que quedaron realmente cautivados.

Catedral de Tours

Chenonceau. Sobre el río Cher, es llamado “el castillo de las damas” porque durante toda su historia, las damas han sido las protagonistas de aventuras, reformas y eventos. El germen del catillo es un torreón medieval que hay en la entrada, que actualmente sirve de lugar de recepción y tienda de recuerdos. El gran palacio renacentista que contemplamos en la actualidad está totalmente sobre el río y un puente de cinco arcos lo atraviesan. El núcleo noble de planta cuadrada está flanqueado  por numerosas torrecillas, rematadas por chapiteles y ventanas con esbeltas espadañas labradas de gótico tardío. El Cher rodea el castillo y el jardín, a modo de foso: el edificio muy interesante también en su interior, en el que pueden visitarse: los grandes salones de baile, cuyas ventanas dan todas al río, la capilla gótica rematada por apuntadas agujas metálicas y la parte de servicio como el hogar y despensa. El abastecimiento de víveres se hacía por el río, donde llegaban las barcas con las provisiones y desembarcaban directamente en las cocinas, en las que se conserva el desembarcadero tal como estaba en aquellos momentos.

En Chenonceau vivía la corte de Francisco I, su hijo, que luego sería Enrique II con su esposa Catalina de Médicis y su favorita Diana de Poitiers, es precisamente a esta dama a quien el rey Enrique le regala el castillo, con el natural disgusto de la reina Catalina.

Castillo de Chenonceau

Diana realiza importantes reformas en el edificio y construye el gran jardín, en el que además de flores, se plantan frutas y verduras que en aquel tiempo eran exóticas como melones o alcachofas y es que realmente los jardines de esta zona de Francia, nos llaman la atención porque en medio de las flores y arbustos hay plantas, coles, lechugas rizadas, lombardas … etc. Diana también draga el río para hacerlo navegable y construir el gran puente bajo el salón de baile.

El famoso adivino Notredamus, también habitó en este castillo y predijo la muerte de Enrique II, tras la cual, Catalina de Médicis consigue recuperar dicho castillo y, entre otros actos, organiza una gran fiesta en honor de su hijo Francisco II y de su esposa María Estuardo. El ambiente nos lo imaginamos magnífico en el marco del gran salón.

Es muy difícil pasar de largo por lugares tan interesantes como Amboise, magnífico castillo de Francisco I al que mandó llamar a Leonardo da Vinci y en el que este genial artista realizó importante inventos.

Amboise es la principal ciudad del pueblo celta de los turones. Las fortificaciones se edificaron en la roca que domina la confluencia de los ríos Loira y Amasse, y más tarde durante la dominación romana se continuaron las edificaciones.

En la actualidad nos encontramos con un precioso pueblo medieval con pequeñas casitas con tejados rojos o de pizarra, como un delicioso lugar para pasar unas estupendas vacaciones, y por encima de las cubiertas, esta enorme fortaleza edificada sobre una gran cornisa que domina el pueblo: más adelante en el siglo XI, el “Halcón Negro” construye allí una colegiata.

Pero su momento mayor de esplendor lo alcanza con Carlos VIII y Francisco I, que decidieron realizar en aquellas colinas un precioso palacio con jardines y bosques, según Binney, “una auténtica Alhambra”, es tan importante el conjunto que ha sido comparado con Fontanebleau.

Carlos VIII, nace y se educa en Amboise, y cuando vuelve vencedor de sus campañas en Italia, trae importantes artistas de ese país, escultores, arquitectos, diseñadores de jardines … etc. Y todos contribuyen a que Amboise se vaya transformando en lo que nos encontramos en la actualidad.

Castillo de Amboise

En 1516 poco después de la muerte de Giuliano de Médicis, hijo de Lorenzo, Leonardo es invitado por Francisco I al castillo de Amboise y se instala en la casita de Clos-Lucé, situada en el mismo recinto del castillo, se construye sobre los cimientos de una obra galo-romana en tiempos de Luís XII, con jardines, un gran palomar y una torre vigía. Su capilla fue construida por Ana de Bretaña. Reconstruido en 1955, se ha vuelto a dar el aspecto que tenía cuando vivió allí Leonardo, de todos los visitantes el más ilustre, se conserva su cocina, el dormitorio, salón … etc. Y en los sótanos están los inventos que realizó este artista mientras vivió en el castillo.

Allí enseñaba dibujo, entretenía al rey con su interesante conversación, trabaja en la canalización del Loira y diseñó, según parece, la sensacional escalera de caracol del castillo de Blois, con la que desarrolla uno de sus últimos descubrimientos: “el torbellino como forma de la energía”. Es única la personalidad poderosa de este inventor, ingeniero, científico, pintor, arquitecto … y tantas cosas más, se diversificó tanto en sus creaciones que nos ha dejado contados cuadros, contados y maravillosos. El famoso “sfumatto vinciano”, el “pintar el aire”, como precursor de muchos pintores geniales lo sitúa en un lugar único en la Historia del Arte  .El  porqué Leonardo está en las colecciones francesas ya lo estamos ahora aclarando: cuando se va a vivir a Clos-Lucé lleva consigo algunas de sus obras y a su muerte en 1519, deja a su discípulo Melzi todos sus dibujos, manuscritos y tres de sus cuadros, “La Gioconda”, “Santa Ana” y “San Juan.”.

Realmente, cualquiera de estas obras nos producen inquietud, sin ir más lejos la dulce Santa Ana, la abuela cariñosa, que tantos autores nos la presenta jugando alegremente con el Niño, en este caso es también un personaje enigmático, como borroso en el enorme trasfondo del cuadro. Ciertamente Leonardo se opone a la belleza ideal de su época, se escapa de su espacio y del tiempo, se anticipa al futuro.

Entrando en el conjunto monumental nos encontramos con la capilla gótico-flamígera de San Huberto, patrón de los cazadores (1491) de planta cruciforme. Fue mandada a construir por Carlos VIII, en el frontal se representa la leyenda del Santo con una escena de cacería en la que aparecen diferentes animales como por ejemplo: ciervos, perros y jabalís. Llaman poderosamente nuestra atención los apuntados remates góticos de punta de flecha en plano enormemente estilizados. Pero lo más emocionante es el interior de la capilla donde, en una sencilla tumba, está enterrado Leonardo.

Amboise, contó siempre con muy ilustres visitantes: Carlos V de España, se alojó en este castillo en 1539 invitado por Francisco I pero la rivalidad entre estos príncipes comienza desde que Carlos V es coronado Emperador de Austria, y Francisco I se considera también con derecho a esta corona e invita a los príncipes-electores a Amboise, pero al estar dichos príncipes más vinculados a los Habsburgo consideran más beneficioso inclinarse hacia Carlos. Sin embargo esa rivalidad continuaba existiendo y cuando Francisco I es vencido en Pavía, fue hecho prisionero por el mismo Emperador.

También en el castillo se crea la primera orden de caballería francesa, la de Saint Michel, instaurada por Luís XI . Esta ceremonia tiene lugar en Amboise en la colegiata de San Florentino. Amboise es también el primer castillo que introduce el arte italiano en el valle del Loira: en cuanto a su estilo arquitectónico marca la transición del Gótico-Flamígero al Renacimiento.

Chambord, es impresionante por su dimensión y la variedad de sus elementos constructivo, está situado en un enorme bosque y a la orilla de un lago que, como en la mayoría de los casos, es navegable. En el centro está el “Donjou” -  torre del   homenaje  - con cuatro atalayas circulares.

Castillo de Chambord

En un principio Chambord perteneció a los condes de Blois y Francisco I viendo su situación en medio de un gran parque, decidió construirlo. Los planos se atribuyen a Leonardo.

Chanteloup. Este exótico monumento es el más sorprendente que podemos encontrar en el valle del Loira, fue mandado a construir en el último cuarto del siglo XVIII, por el duque de Choiseul. Ministro de Asuntos Exteriores de la Guerra y de la Armada, durante el reinado de Luí XV y que además, era protegido de Madame Pompadour.

Está Construido como un “tholo” con columnas dóricas sin basa como se concebían estos templos en el Neoclásico:  formado por siete pisos que se van reduciendo conforme van ascendiendo: de estas citadas siete plantas, las inferioeres son circulares y las superiores octogonales, su estructura metálica recuerda la rejería artística del estilo “chippendal” chino.

Su situación a la orilla de un lago cristalino en el que nadan parejas de cisnes negros y donde se refleja la pagoda, es verdaderamente idílica porque además de todo lo anteriormente citado, está en la explanada de un gran bosque, en el habitan plácidamente: ciervos, gacelas, antílopes … etc. Un paseo de árboles centenarios nos conduce al lago y a la pagoda  y a medida que avanzamos por él se cruzan velozmente algunos de esos animales, habituados a la continua interrupción de los visitantes.

Castillo de Chanteloup

Cuando el duque de Choiseul dejó la corte, se retiró a vivir al gran castillo que poseía junto a un gran bosque rodeado de complicados jardines, allí fue visitado por una comisión japonesa que le ofreció su apoyo y su lealtad, se cuenta que para conmemorar esta visita amistosa cuando está desterrado prácticamente de la corte, el duque decidió construir la pagoda, como un monumento a la amistad. Ya terminado la pagoda de Chanteloup, cuentan que también fue visitado por Beaumarchairs, a quien inpiró el modelo sobre la comedia “Las Bodas de Fígaro”, y más adelante se escribió el libreto sobre el que compuso Mozart su famosa ópera.

Un dato curioso a resaltar es como transcurriría la vida en los castillos de Francia. Marcus Binney, se refiere concretamente a la época de Francisco I, que según parece doblaba el número de los empleados de los que podía disponer cualquier otro monarca de aquellos tiempos. En la corte contaba con capellanes, músicos , tapiceros … etc. Había diferentes departamentos que se ocupaban de la conservación del mobiliario y la ropa del castillo  o el destinado a cuidar de los caballos o el que se dedicaba a organizar cacerías. Al castillo donde se encontraba el rey se trasladaban todos estos departamentos para organizar las diferentes actividades, entre las que se continuaban los bailes de la corte que se celebraban al menos dos veces por semana. Los castillos más visitados permanecían amueblados, mientras que los otros se iban trasladando los muebles, vajillas de oro y plata, tapices … etc.

Castillo de blois escalera monumental¿Acaso podríamos terminar este artículo sin referirnos a la escalera exterior del palacio de Blois? Ciertamente esta escalera era escuela en la arquitectura europea, es la verdadera pieza maestra de la fachada, diseñada como una rampa de caracol levantada en una torre octogonal que avanza hasta quedar como un alto relieve: o, ¿Cómo pasar de largo por el fantástico castillo de Brissac, cercano a Angers? Procedente de la construcción medieval que realiza el “Halcón Negro” y que llega hasta nosotros conservando sus gruesas torres cilíndricas rematadas por chapiteles de pizarra y con ventanas y bohardillas góticas: y ¿podríamos dejar de detenernos en el castillo de Azay – le – Rideau? Se alza en un  paraje de lo más bello, sobre el río In dre, ya en el siglo X existe referencia de este castillo y durante el siglo XII, su señor feudal era conocido por el “hijo del diablo”, debido a la ferocidad, en la fachada aparecen los emblemas de “la salamandra” y “el armiño”, que representan a Francisco I y a su esposa la reina Claudia.

Castillo de Azay – le – Rideau

En muchas ocasiones vamos a encontrarnos en los castillos del Loira estos curiosos emblemas, tanto en las fachadas tallados en piedra como en los artesonados o embellecimiento de las chimeneas en salones o cámaras .Sabido es de todos que las flores de lis en campos “de gules” es el símbolo de la realeza en Francia: el puercoespín era el emblema de Luís XII y en general de la Casa de Orleans y aunque “el armiño” aparece en muchas ocasiones representando a Claudia, primera esposa de Francisco I, algunos autores lo atribuyen también a Ana de Bretaña.

Conclusiones: Como llevada por una idea que durante toda mi vida me ha acompañado, la visita a los castillos del Loira ha formado parte de una de mis mayores ilusiones. Entre la realidad y el sueño, entre la historia y la leyenda, en la oscuridad de un medioevo, donde los señores feudales luchan por afianzar sus territorios, y los fortalecen con esos castillos de ensueño, rodeados de foso, bosques de cedros centenarios y castaños que se enrojecen en el otoño, reflejándose en ríos mansos y cristalinos: Loira, Cher, Vienne, Indre … etc. Con islas de abundante vegetación en sus cauces, donde anidan ánades y garzas … Castillos donde se han inspirado los más famosos cuentistas e ilustrados de inmortales de cuentos y dibujos animados… Ese País del Loira que realmente parece arrancado de las hojas de un libro, lo hemos podido disfrutar en la realidad, entrando en las páginas de sus espesos bosques, sus puente levadizos y sus ríos navegables.

Castillo de Brissac

No hay palabras para expresar la belleza de estos paisajes entre los que se recortan las siluetas de los castillos. Es difícil poder visitarlos todos, se pueden contar aproximadamente 45 entre Angers y Orleans, aunque la zona de mayor concentración monumental la encontramos en los caminos que discurren de Tours a Orleáns, caminos éstos por lo que nos sorprenderán los núcleos de edificaciones góticas del más puro estilo, calles, plazas, rincones recoletos con casitas de apuntados tejados de tejas rojas o pizarra negra, pero todas ellas con vigas de maderas incrustadas. En Limoges, poco antes de entrar en la ruta del Loira, llamó nuestra atención el gran número de casitas góticas que descubríamos por cualquier lugar, y la rue de la Boucherie en la que nos sentimos metidos en un entorno increíble, como saltando las barreras del tiempo, en el corazón de la Edad Media. En una encrucijada de esa misma calle se encuentra una pequeña capilla y un crucero de donde parten desde el siglo XII hasta nuestros días los peregrinos para hacer el Camino de Santiago, las vieiras doradas indican el recorrido a seguir.

En Tours está la plaza feudal más bonita que podemos imaginarnos, toda ella rodeada por casas medievales de tejados apuntados, con las ventanas adornadas con flores: petunias, pensamientos, geranios, etc.

París nos presenta a la Doncella frente a Las Tullerías, cabalgando en un brioso corcel: todo el monumento ecuestre es dorado brillante como solo saben dorarlo los franceses y austriacos, oro pulido, como los puentes y las rejas parisinas, reluciente oro para la heroína.

En Montmatre, en el Sacre Coeur, presidiendo una capilla hay un precioso mosaico de teselas doradas, donde, dentro del concepto prerrafaelista de la Belle Epoque, envuelto en tonos pastel con algunos rojos impactantes, Juana de Arco, sigue cabalgando con sus cabellos al viento.


Lourdes Cabreras Martínez
Dra. En Bellas Artes,
Académica numeraria de la
Real Academia de Artes  Sta. Isabel de Hungría
Profesora de la Universidad de Sevilla
“Temas Estética y Arte”
Nº XVIII (2004)

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